-Arráncame la vida en plena madrugada- pienso para mis adentros, y es ahí cuando ni mi ritual purificador puede contener este corazón adolorido, y las lagrimas surgen crueles, salvajes, cortando la respiración...
Un frío terrible invade mis entrañas, llevo la mano inconsciente a las heridas de mis muñecas, rogando no sangrar nuevamente... termino ahogando mi llanto contra la pared, recordando, suplicandote... amandote....
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